martes, 8 de mayo de 2012

Ni un beso ahorcado.

No concibo que el amor tenga un final,
me niego a ver la cruda realidad
cegado por lo bello.

Fugaz destello, dicen que dura, a veces,
tan pronto está 
como se desvanece.

Por eso huyo de la enemistad que crece
entre nosotros.
No quiero vernos paliando destrozos.

Pagaré a Cupido el valor de la eternidad,
a cambio de que estas mentiras de ciudad
mueran pronto.

A cambio de un continuo insomnio
que me permita cuidarte por encima
de los sueños.

Ningún dios es dueño de lo que hemos creado,
no me niegues ni un beso ahorcado
que alimente la magia y el sufrimiento.

Duerme esta noche conmigo, si quieres,
muéstrame lo que tus ojos
aprendieron del amor,

Y permíteme, de lo que ya tienes, 
darte siempre un poco más,
pues no olvidaré jamás todo lo bueno
que guardaste en mi interior.

No hay comentarios:

Publicar un comentario