miércoles, 1 de junio de 2011

Soledad

Ayer era feliz 
en soledad a tu lado.
Hoy el vacío mundo me abruma.
Sin ti, me abracé a la nostalgia
y tomé a la tristeza por compañía.

Ella me conduce
por senderos de amarga confusión.
Y descansa frustrada
sobre mis hombros
para recordármelo: "Estás solo".

Solo como una nube
que guarda sus lágrimas,
solo como el anciano centenario
que ha visto morir
a sus seres más queridos.

Así, rodeado de pálida compañía,
es como doy fin a mi preludio,
y así, sepultado entre violetas,
es como acabaré
el resto de mis días.

Pues hasta que no encuentre
un símil de tu belleza,
ni una metáfora de tu ternura,
la dicha no llegará a mi alma
y la nieve no cuajará 
en mi diciembre.

Y así, sin métrica ni rima
es como describo mi hastío,
puesto que es imposible
embellecer la tristeza
como lo es respirar bajo el mar.

                                                                  Alberto Romero Pita.

Amor.

Nube de humo que atraviesas
lo más profundo de mi mente,
hermosa primavera, solsticio urgente
purificad mi alma del dolor.

Pues mientras vosotros, incansables, 
por mi sangre y consciencia vagáis,
mientras que con mi razón conspiráis
yo quiero evadirme del amor.

Bastardo sentimiento es el amor,
ese que un día me hizo sentir vivo,
osado joven, audaz asesino,
profundo letargo enemigo de la razón.

Tú que arrastras a quien te acoge
hacia la más oscura penumbra,
te exhorto a que no aparezcas nunca
en lo más remoto de mi corazón.

Pues herido acaba mi interludio,
ese que bombea engaño a mi sien,
dulce néctar de ambrosía y miel,
que trastocas en amargo sabor.

Acuérdate siempre del poema
que tu antagonista escribió para ti,
demostrando que el amor en mi
macabro divertimento siempre encontró.

                                
                                                                                Alberto Romero Pita.