Ayer era feliz
en soledad a tu lado.
Hoy el vacío mundo me abruma.
Sin ti, me abracé a la nostalgia
y tomé a la tristeza por compañía.
Ella me conduce
por senderos de amarga confusión.
Y descansa frustrada
sobre mis hombros
sobre mis hombros
para recordármelo: "Estás solo".
Solo como una nube
que guarda sus lágrimas,
solo como el anciano centenario
que ha visto morir
a sus seres más queridos.
Así, rodeado de pálida compañía,
es como doy fin a mi preludio,
y así, sepultado entre violetas,
es como acabaré
el resto de mis días.
Pues hasta que no encuentre
un símil de tu belleza,
ni una metáfora de tu ternura,
la dicha no llegará a mi alma
y la nieve no cuajará
en mi diciembre.
Y así, sin métrica ni rima
es como describo mi hastío,
puesto que es imposible
embellecer la tristeza
como lo es respirar bajo el mar.
Alberto Romero Pita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario