jueves, 29 de diciembre de 2011

Poema quebrado a mi cordura.

 No pienso en el dolor de perder,
ni en la rutina de un mañana mejor,
mi frío no abraza tu amor,
hoy todo me parece estar muerto.

El dolor me da puñaladas limpias
en el frío anochecer de mi alma.
¿Dónde está ese "Dios" que me ama?
Nada existe, ahora que el llanto es joven.

Un llanto cruel y agnóstico,
que trae con él un mensaje póstumo,
un recuerdo olvidado y tardío,
que viene acompañado de la más fría humillación.
  
 La humillación de ser perseguido
por el miedo de no volver a verte,
una vileza que rompe el encanto de la muerte
con un doloroso y sumiso pesar.

Hoy el dolor me acompaña con tu imagen.
Ambos fundidos en cuestión con mi sentir
gradúan emociones y evitan escribir
la nota que concluya el réquiem de mi sufrimiento.  
                                      
                                                                          Alberto Romero Pita.

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