Y aunque en verdad no quiera estar aquí,
lo estoy, sufriendo en silencio,
hundido en impotente melancolía,
por su felicidad contra la mía.
Duele la realidad, por eso la guardo,
mientras corren sobre mi tiempo
lagrimas secas que, cargadas de dolor,
traerán hambre de gozo.
Y me centro en caminar hacia el Hades,
puesto que mi futuro terrenal
está sentenciado por la llama del sino,
llama que quemará mi alma y mi juventud.
Esa llama que robará mi tiempo,
que cobrará con canas mi tristeza,
que guardará felicidad para otro momento
en el que no pueda disfrutarla.
Alberto Romero Pita
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